La tercera de tres hermanas. De naturaleza observadora y propietaria de largos silencios desde temprana edad. Si hay algo de lo que siempre me sentí atraída, fueron de las historias de amor; con final dramático o medianamente triste.
Me gusta la dependencia existente entre el agua y el recipiente que la contiene, ya que de ello depende su profundidad. Acaso no depende el amor en una relación, de la profundidad del corazón? Quizás.
Mi abuelo vino en barco desde España; si bien no tuve la oportunidad de conocerlo, los comentarios familiares siempre rememoran que murió sin saber el por qué.De todas formas, se sabe que dio su corazón y todo lo mejor de él, pero nunca se lo devolvieron.Tiempo después, trató de fabricarlo, pero ya no era lo mismo. Tuvimos conocimiento una década mas tarde, que escribió cartas desde que llegó al país hasta su deceso ( a escondidas de mi abuela) y eran todas para su enamorada. Podrán imaginarse la cantidad incontable acumulada, y que, por suerte, hoy están bajo mi poder.
Mi madre, en su juventud, creía que a la mitología griega se le había escapado un dios, y que por suerte lo conocía ella. Un muchacho cabellos de oro y ojos celestes, había cautivado a aquella delgada joven. Unos años después, a un paso de ser marido y mujer, mi madre descubrió que el amor que aquel joven le demostraba, no pudo escapar de las garras de la infidelidad. Y entonces, concluyó que, aquel dios que parecia haberse escapado, en realidad era muy probable que de algún lugar lo habían echado.
Mi padre siempre se enfocaba en otros ámbitos de la vida y dejaba al amor para mas tarde. A los veinticinco años, le ofrecieron una oportunidad de trabajo lejos de todo, la cual él había aceptado a gusto. Pero unas semanas antes de partir, conoció a la que hoy es mi madre y, no pudo contenerse; renunció a todo, no le importó más nada que estar con ella a su lado. Meses después, el país lloraba a aquellos jóvenes que habían perdido la vida en un accidente; y sólo uno de ellos sobrevivió: aquel que no había ido.
Mi hermana, encontró a su Romeo hace unos años, después de cruzar puentes en los que apenas corría agua, y con el paso del tiempo, se convenció de que dentro de la frutera, no era la única mitad dando vueltas. Le propusieron que se vista de blanco, porque es la forma mas significativa y representativa de decir "para toda la vida", aunque en letras chicas, siempre existen las variables. Siempre ruego que no las conozca.
Hace unos pocos días, tuve el agrado de recibir la invitación para la boda de uno de mis mejores amigos. Apenas la recibí, recordé la noche en que le presenté a Valeria, una chica timida a primera vista, pero que en el fondo, es una mujer con todas las letras. Se hicieron amigos sin más razones. Tres años después, él tuvo inesperadamente una intervención quirúrgica, de esas en las que ni los médicos pueden respaldar resultados. En el medio de toda la situación y dolor, Valeria lo atendió las veinticuatro horas de todas las semanas en que estuvo internado. Federico, gracias a todo, salió de ese estado sin tener siquiera secuelas hoy en día. Ella lo hacía por todo el amor incondicional que sentía y él, supo que detrás de esa mirada, estaba la mujer que siempre soñó.
Mi prima, ha conocido callejones sin salidas, luces que parecían verdaderas pero no eran mas que copias realistas, y todo lo que, en materia de relaciones, se pueda hablar. Con dos décadas y media, se encontraba algo resignada. Un día, se reecontró por calles virtuales, con alguien con quién había tenido un amor adolescente, pero que nunca fue más que eso. Ahora, estaban en países separados por cuestiones de trabajo. Estaban a la deriva; pero un día, los planetas se alinearon y pudieron reencontrarse. De ese reencuentro, tiempo después de compartir días de calendario, salió un te amo, un te necesito y un para toda la vida.
Y así, podría estar un largo tiempo contando historias que han pasado sobre escenarios,que he observado junto con el tiempo, historias que no fueron mas que un intento fallido, otras que prosperaron, otras que sólo con el viento pudieron encenderse las chispas, o quizás, ya estaban encendidas desde mucho antes de que nos enteráramos que podíamos amar.
Sin embargo, si no nos sale como nosotros queríamos, nos entristecemos por un momento, pero nunca, y créanlo, que nunca dejamos de apostar, una y otra vez en este casino laberinto-amoroso.
Recuerden, que las llamo historias de amor, porque llamamos "historia" al pasado mismo, y que depende del recipiente que nos va a determinar la profundidad del contenido.
Oh casualidad! contenido llamado amor.
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