El diccionario es una mentirosa convencionalidad que cualquiera puede desenmascar sin que las agujas del reloj den una vuelta más.
Esperar es más que sentarse en una silla y observar el paisaje sin que una gota de esperanza nos impulse a mantenernos en la misma posición.
Esperar es mucho más que sólo decir esperar; nos mantiene en alerta y tratamos de hallar los caminos que otros no han descubierto aún intentando burlar la quietud, para acercarnos más al objetivo. Y ese objetivo nos posibilita las personas y las palabras en nuestra boca para que podamos convencer.
Esperar es un acto de valentía al dar nuestro tiempo a la inmensa galaxia de la conspiración de los planetas, y que nunca recuperaremos más que el futuro dictándonos si fue en vano o no, jugando con nuestra conciencia, absolutismos y relatividades.
Entonces empezamos a darnos cuenta de todas las veces que esperamos, que cruzamos los dedos, que rogamos, renegamos, bajamos la cabeza y seguimos adelante, olvidamos la idea para volver a acordarnos y olvidarnos de nuevo. Hacemos, deshacemos, mantenemos distancias y las acortamos, pensamos y también se lo dejamos a la libertad del azar para aliviar la carga.
Fuiste uno, fuiste dos, sos uno y la marea que sube y que baja y vos sentado en la arena recordando las intersecciones de tu vida, a quien viste y a quien no, mientras que tu objetivo se siente latir en el medio del pecho tratando de huir para hacerse materializar.
Es que nadie se imagina tal actividad y lo irónico de todo es que no podés manejar tu propio tiempo porque estás esperando, y eso en el lenguaje de la contradicción de la libertad, es quedar preso de los otros; los otros que a su vez son manejados por el mecanismo de este Universo para que se alineen y cumplan la dicha de un simple mortal. La ansiedad galopando las puertas de tu paciencia, manteniendo la calma pero observando las posibilidades que te quedan, para evaluar y ver si es conveniente elaborar algún plan contingente.
La globalidad de las esperas bajo el mismo techo y el mismo suelo, tampoco resultan; hay algunas más urgentes que otras, otras más agradables que el resto, vos con tu objetivo y yo con el de amar sin sufrir; incluso hay quienes usan alguna moneda del tipo cambiario para que los dejen esperar sin que esto signifique que puedan alcanzar aquello por lo que despertaron un día en la mañana.
Mientras tanto, la RAE diciéndonos que tan sólo nos reducimos a la idea de mantener la esperanza por lo que deseamos. Eso es, más que nada, es el significado de no vivir la adrenalina de ser.
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