Platón. Platón es mi figura filosófica predilecta, porque lo que él no podía explicar sobre fenómenos recientes, se remitía a ideas pasadas, creando un contexto y conceptos que él sólo podía entender y desarrollar.
Sin embargo, fundamentaba sus teorías tan prolijas y convincentes, que jamás podría alguien dudar de su veracidad, o tal vez, llevar la contraria; refutar en la Antigua Grecia no era para principiantes.
Ojalá pudiera ser como él, pero mi teletransporte al pasado sólo me sirve para explicarme a mi misma acontecimientos que no resultan en el futuro pero aún así suceden, y sus raíces son tan clandestinas como la trampa desafiando la ley.
Me delato con palabras y trato de crear anagramas para que no sea tan real, pero no hago más que mentirme una y otra vez, tratando de cubrir de polvo lo que es impermeable a la erosión. A veces suelo concentrarme en principios y finales, olvidando el proceso de toda una historia que seduce la posibilidad de ser la única en mi vida; y disculpen lo complicado que pudiera parecer mi declaración, pero no puedo negar que me he enamorado del corazón equivocado.
Y me concentro en el principio porque nada es más difícil de encontrar que las causas del por qué comienza una historia, y nada es más difícil de admitir que el por qué de su final. Luego uno entiende que el proceso es una sucesión de quiebres que altera en diferentes proporciones el normal fluir de la vida, y que en el medio de las acciones, estamos nosotros parados sin saber qué hacer.
Mis sentimientos son un torbelino de flores y espinas, que en cada decisión han quedado plasmados, y no me arrepiento de cada caricia que regalaron y cada raspón que piel lastimó, pero sí me arrepiento de darles rienda suelta en momentos en los que pudieron haber sido mis únicos horizontes de posibilidades.
Hay un nombre sobre mi piel que ha traspasado cada capa de mi sensibilidad, y que ha despertado mi más profunda mezcla de pasión que no es recíproca. Lo peor de las pasiones es que no conocen límites pero sí saben de egoísmo y de crecer conforme pasa el tiempo. ¿O alguien alguna vez supo de alguna pasión que se esfumó o decreció con el transcurrir de las agujas del reloj? Yo no. Y lo puedo afirmar cada vez que mis ojos se reflejan sobre su ser, esperando una caricia que me haga entender que esos quiebres que nos generamos en nuestras vidas no son casualidades de la necesidad de cada uno, y que su estado de confusión algún día dirá adiós sin esperar hasta luego.
Por el momento, no sabemos, sólo repartimos culpas; mientras tanto, todo eso que se generó en mi no cambia por él y también lo hace ser eso que deseo y que pareciera que no puedo retener por más de 4 soles y 3 lunas de color utopía.
domingo, 14 de diciembre de 2014
La continuidad de los contrarios
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Un caramelo dice que..