viernes, 20 de abril de 2012

Azcuénaga 1244.

Guardó el sobre dentro de su tapado y salió del 3 E dando un portazo y bajando las escaleras.Cada escalón parecía una fosa.Abrió la puerta y el gris incandescente le obligó a ponerse sus gafas.

Manos al bolsillo, iba confundido, desmayado en el silencio de aquel cuerto siniestro.

Pasó la cafetería, obvió las portadas de los diarios y se detuvo en la esquina:

-Taxi! - gritó, levantando su mano, que padecía el frío muy otoño y casi invierno.

- Azcuénaga 1244, por favor - dirigiéndose al chofer.

Miraba por la ventanilla una obra de teatro improvisada, cuyo escenario eran las calles, que nunca dormían y siempre recibían nuevos actores.Muchedumbre con falso destino.No se daban cuenta cómo todo podía cambiar sorpresivamente.

- Por aquí está bien, señor? - preguntó el chofer.

- Sí.Aquí tiene, quédese con el vuelto - respondió friamente.

Bajó del taxi y se dirigió a una casa mezcla de lo antiguo con lo extravagante.Miró desde la vereda, parado al lado del cartel "en venta" y se decidió a entrar.

Las puertas crujían, el ambiente era denso y sólo podía escuchar sus pasos sobre la madera.

El televisor estaba prendido, pero sin señal.Aún no entendia aquella misión en la que estuvo envuelto desde el primer minuto de la mañana y le consumía a pasos su curiosidad.

De repente, sonó el teléfono que estaba en la cocina.Se dirigió hasta el lugar y pudo ver al lado del mismo, un albúm de fotografías con señaladores de todos los colores posibles y algunos códigos.El teléfono sonaba incansablemente.

Optó por ver primero el albúm, tan llamativo misterioso.Abrió en cualquier folio y pudo observar fotos de personas con océanos de sangre y huesos desorbitados en el mismo lugar que él se encontraba.

Comenzó a temblar, dejó caer el álbum y lo primero que vio, a modo de defensa, fue una sartén.Se movía en círculos sobre el lugar, cuando, de pronto, suena el teléfono otra vez:

- Quién es?! Necesito ayuda! Estoy atrapado! Holaaa?! Ayuda! - dijo desesperadamente.

- Muy bien, Señor 331, muy bien.Déjeme felicitarlo.Ha cumplido con todo lo que le escribí - dijo una voz fumadora, misteriosa y sarcástica.

- No soy un número! Tengo nombre y apellido! Quién es usted? Por qué estoy aquí? - decía desesperado, con la sartén en la mano.

- Hace muchas preguntas Señor 331, no cree? Sabíamos todo, menos sus interrogantes.Seré breve - y colgó la llamada.

- Hola?! Hola?! - mirando la ventana, de repente, quedó con su mirada fija.La perplejidad provenía de aquel dolor profundo, que le recorría la mitad de su cuerpo.Moviendo lentamente su cabeza, observó cómo ya dejaba de ser parte del mundo terrenal.

Cayó sobre un punto blanco pintado en el piso.

Cayó sobre las fotografías que estaban desparramadas en el lugar, en realidad, sobre la de aquel individuo que conocía más que nadie y que, por curiosidad, había aceptado una propuesta, como aceptar una entrada al cine y sentarse en primera fila para presenciar tal hecho inhumano.


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Hizo unas cuadras, estacionó frente al parque, se bajó del taxi para descansar.Dentro de una hora terminaba su turno y en ese lugar debía esperar al otro chofer.

Comenzó a limpiar un poco el auto.Abrió la puerta trasera y vio sobre el asiento un sobre color beige, que decía "Azcuénaga 1244".Recordó que ese había sido su útimo viaje, asi que sin dudarlo dos veces, fue hasta el lugar.

Estacionó frente a la casa en venta y se dirigió a tocar el timbre.Esperó varios minutos con el sobre en la mano y se dio cuenta de que la puerta estaba abierta y no había nadie.Ingresó tímidamente y vio el televisor sin señal, además de un contexto bastante abandonado.

Suena el teléfono:

- Hola? - preguntó con el sobre en la mano.

- Abra el sobre - le respondió la misma voz tenebrosa, y colgó.

- Quién habla? - dijo temblando el chofer.

Miró el sobre entre sus manos unos segundos y lo abrió.Sacó una fotografía, cuyo escenario era el presente y el actor era su fiel copia, sin signos vitales.

No pudo contemplar mucho aquel arte impreso; un disparo desarmaba su cráneo, cual rompecabezas.

Cayó sobre el blanco pintado en el piso.

Cayó sobre su fotografía.

En la mesa, al lado del teléfono estaba el álbum, cuya carátula impresa dejaba ver un "Sonría".


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