Me senté sobre la misma silla de siempre. Miré a mi alrededor y estaba todo igual que de costumbre; salvo yo, que ahora me sentía un poco más incompleta que antes. Porque si hay algo que no queda después de un gran salto, es lo poco que tenías antes de saltar.
Y tengo todos los ingredientes para que esto pueda parecer una exageración a simple vista, pero no; lisa y llanamente es lo que el tiempo ha marcado en mi propia existencia.
Nadie entendería la vida en otro planeta, ni siquiera esfuerzos haría por comprender. Entonces, ¿por qué razón leer historias de amor sin usarlas más que como libre entretenimiento? Y ¿por qué contaría yo, cosas que a nadie le interesarían?
Digo lo que digo porque me sentí felíz. No importa cuánto tiempo; se que las cosas son in-durables mientras duren.
Qué hermosa contradicción.
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Un caramelo dice que..