domingo, 25 de agosto de 2013

Lovers.

El amor no entiende de racionalidad, pero tampoco seamos tan locos. Es unos de los principios de contrariedad.

El mundo no fue creado por un tal dios, ni tampoco por el choque de planetas. Nació de opuestos que se atraían pero que nunca se soportaron.

Se dividieron en mares, cada uno creo su propio amanecer y las noches eran con la luna prestada. Primera cláusula del contrato.

Prometieron no verse la cara y abandonar la figura humana. Todo bien era devuelto al bienaventurado y todo mal al desgraciado. Cerraba así la cláusula segunda.

Por el tiempo no se preocuparon, irónicamente, ya encontraria su propio lugar. De los buenos besos hicieron la miel, y de las lágrimas extensos rios con peces dorados. Los recuerdos marcarian las estaciones y todo tipo de deseo.

El paisaje era extasis creado bajo la misma división. Prometieron recorrerlo, con intuición de por medio, para no fastidiarse ni despertar pasiones. A la cláusula tercera me remito.

Pero descuidaron un detalle: a partir de ahora, serían miles. Miles de ellos experimentando lo mismo.

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Un caramelo dice que..