"Es complejo, pero temen a ir más allá de esas cuatro letras y desenmascararlas. ¿Qué nos pasó?".
Mientras caminaba, miraba sus zapatos nuevos. Si levantaba la vista, era tan sólo para cruzar de una vereda hacia la otra. No había cosa interesante; quería llegar pronto a la oficina.
Un batallón de personas iban y venían en distintas direcciones, con sus miradas fijas en algún punto lejano, en alguna dirección media extraña e irreconocible por los ajenos.
Desdramatizando, era una mañana bastante común y caótica, quizás, porque nadie se ponía de acuerdo, pero de alguna forma, alguien había establecido que eran una sociedad que interactúaban entre sí. Mentira.
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Emmy llegó a la oficina, saludando a quienes se cruzaron en el lapso entre la puerta de entrada y su escritorio: "Buen día", "Hola, que tal?", fueron, como mucho, sus palabras.
Cuando se sentó en su silla, pensaba en todo el trabajo que tenía por delante, pero punto aparte de esa rutina, resonaba entre su mente un "Somos tan ciegos!".
Estaba conviviendo socialmente dentro de un gran grupo de personas que sólo pensaban en lo descartable, en envases, apariencias y, dependiendo del momento, se justificaban con una frase tan cobardemente consoladora como lo era el 'hay que vivir el hoy, porque la vida es corta y termina cuando menos los esperamos' y eso que parecía la clave del éxito para vivir, en el fondo era despreciable, básicamente porque la gente entendía cualquier cosa, y trasladaba su mal entendimiento a las relaciones entre personas.
Emmy ya estaba acostumbrada a obtener como respuestas un 'no existe el amor!', 'es un invento de la literatura', cuando preguntaba si creían ó al menos, habían sentido a flor de piel, tal sentimiento.
En su pequeño cuaderno que llevaba a todos lados, no dudó en escribir su pensamiento:
"¿Cómo no van a creer en el amor si ni siquiera levantan la vista ni deciden por sí mismos?. Viven guiándose por lo que hace o deja de hacer aquel, consumiendo tendencias y olvidando los valores que les fueron inculcados, en la mayoría de los casos, por sus padres. Hacemos mal uso de nuestros sentidos, quienes nos ayudan a conocer el mundo, y son nuestro único puente con la realidad en donde estamos inmersos. Podría escribir los mil y un ejemplos, pero por citar uno, observo que en cada pared de esta increíble ciudad, hay miles de declaraciones de amor, gritando y pidiendo atención. Pero nos hacemos los exquisitos a tales pruebas y negamos con falsa precisión cuando nos preguntan si el amor existe. Claro que existe! Está presente en cada experiencia que vivimos, en el aire que respiramos, hasta en lo dulce y amargo; porque también es una mezcla de ello."
Dejó la lapicera a un costado, cerró el cuaderno y comenzó a trabajar. La jornada laboral ya había empezado.
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